En el Cementerio Católico, vivimos una emotiva celebración de Domingo de Ramos junto a las familias que nos acompañaron, dando inicio a la Semana Santa en un ambiente de recogimiento, fe y comunidad.
La bendición de los ramos marcó uno de los momentos más significativos de la jornada, recordándonos la entrada de Jesús a Jerusalén y la invitación a abrir el corazón a este tiempo de reflexión y esperanza. Cada ramo bendecido se convirtió en un símbolo de fe, pero también de memoria, especialmente para quienes recordaban a sus seres queridos en este lugar.
Durante la Eucaristía, se generó un espacio de profunda conexión espiritual, donde las familias pudieron reunirse, orar y encontrar consuelo. En un entorno tan significativo como el Cementerio Católico, estos encuentros adquieren un valor especial, ya que permiten vivir la fe desde el recuerdo, el amor y la trascendencia.
En Acoger, entendemos que acompañar a las familias va más allá de un servicio. Es también generar instancias que aporten sentido, contención y cercanía en momentos importantes, donde la espiritualidad cumple un rol fundamental.
Agradecemos sinceramente a todas las familias que fueron parte de esta celebración, haciendo de este Domingo de Ramos un momento lleno de significado.
Que esta Semana Santa sea una invitación a detenernos, reflexionar y reencontrarnos con lo verdaderamente esencial.