Testimonios: La memoria de mi padre está viva en mi pensamiento Acoger

Una mirada reflexiva de hijos que recuerdan a sus padres fallecidos y expresan que hoy están más vivos que nunca en sus pensamientos

Para nadie es un secreto que las madres son la figura más representativa de una familia, ya que ellas son -en muchos casos- las que se hacen cargo de la crianza de los hijos, de educarlos y hacerles hombres y mujeres de bien, pero también es cierto que hay papás que merecen el mérito de ser adheridos a ese cuadro de honor por acompañar a sus hijos durante su vida y guiarles por el buen camino.

Por el Mes del Padre hemos tomado una serie de testimonios para honrar la memoria de los papás que han partido, reflexiones que nos servirán para entender que así como madre, padre también sólo hay uno y cuando nos falta la vida no es la misma.

"Padre no es el que engendra, sino el que cría"

Padre no es la persona que se da la tarea de engendrar un hijo, ya que es un rol que puede ser tomado por un abuelo, un tío y/o hermanos cuando la figura paterna carece de habilidades y disposición para educar, acompañar, brindar afecto y protección a sus hijos.

Ser padre es una función, un proceso y un aprendizaje; por lo tanto, el hecho de aportar la semilla, no les convierte automáticamente en ello.

Es por esto que para muchas personas la partida de esta figura -aunque genéticamente no esté vinculado, porque podría tratarse incluso de un hombre que no tiene ningún tipo de lazo con la familia- son momentos muy dolorosos puesto que les demostraron entrega y compromiso en ser parte de sus vidas, para un día verles evolucionar en seres maravillosos.

Palabras a mi padre: "Estás más vivo que nunca en mi pensamiento"

Cuatro personas nos contaron sobre la relación con sus papás antes de partir. Para nuestros lectores serán historias con las que seguramente pueden identificar como propias, ya que son vivencias diferentes, pero muy llenas de orgullo, respeto y mucho amor.

Soledad
Inostroza

«Mi viejito fue mi padre desde que nací. El me eligió como su hija y Dios me lo envío como padre. Teníamos una relación maravillosa. Siempre me motivó a aprender, a estudiar, a ser mejor, a tener metas y llegar lejos. Confiaba mucho en mi y en mis capacidades. Recuerdo aún su pecho inflado y como estaba de orgulloso cuando fuimos a mi titulación en la Universidad. Le decía a todos sus clientes (era suplementero) que había ido a la Universidad. Por sus consejos y largas conversaciones siempre soñé con ser una profesional.

Recuerdo cuando me sentaba en la parrilla de su bicicleta, colocándome un caucho como cinturón de seguridad, para ir a dejarme al Jardín. Éramos cómplices en sacar las papas cocidas y los huevos duros de las ollas mientras mi abuelita cocinaba. Representó y aún representa el esfuerzo, la perseverancia, la valentía, un espíritu inquebrantable. Él era eso y mucho más. Es el hombre que dio todo para y por mi. Que siempre confío y jamás dudó que lograría cada meta que me propusiese. Gracias a él amo la lectura y saber de todo.

Mi papito amado, sí te tuviese frente a mi, te diría que sin tu crianza y tu amor no sería quien soy hoy, la Sol que estudia constantemente, que se prepara, que persevera, que se levanta a pesar de las caídas. Que a pesar del dolor de tu partida, te recuerda con amor y alegría porque vives en mi corazón. Y principalmente te diría que agradezco a Dios cada día por darme el regalo de tenerte como mi padre, y que te agradezco a ti mi viejito amado el elegirme y amarme incondicionalmente como tu hija».

Alma
Esparza Díaz

«Soy una convencida de la frase que padre es quien te cría, queriendo a mi padre biológico, tuve la dicha de tener el mejor padrino, quien desde pequeña me trató como si fuera parte de él. Él no podía tener hijos ni su esposa tampoco, por lo que cada uno de sus sobrinos y ahijados fuimos tratados igual. Consejero, amigo, apoyo, ternura y firmeza, hace unos años tuvo un accidente lo que lo alejó físicamente de nosotros, pero con toda su historia de vida, él fue el mejor padre que podría haber tenido, nunca habló mal de nadie, apoyaba a quien le solicitaba ayuda. No hay día que no llore su partida, que necesite su consejo y su cariño».

Marcelo Durán

«Han pasado 8 años desde que te fuiste, y confieso que esos años se me hacen días, porque aún no puedo creer que no te tenga más en mi vida. Tu partida fue la etapa más dolorosa de mi vida, porque sin duda fuiste el mejor padre. Dios te llevó en el momento menos esperado y sin previo aviso, te llevó cuando yo estaba empezando a madurar, cuando mi adolescencia estaba terminando, cuando mi vida empezaba a ser aún más feliz. Tu partida no me dio tiempo a poder despedirme de ti, tenía tantas cosas por decirte, tanto por agradecerte.

Sin duda te amo y sé que cada vez nos falta menos para poder vernos, mientras tanto seguiré con todo lo que querías que yo fuese, un inmenso abrazo y un gran beso de aquí hasta el cielo». 

Violeta Banda
Maturana

la memoria de mi padre Violeta Banda

Macarena
Ogaz

A la memoria de mi padre - Maracena Ogaz

«Mi madre y yo conocimos a mi papi cuando yo tenía cuatro años. Onofre Águila Parra era su nombre y desde el primer momento fue mi Padre, hasta hace tres años que se fue cumpliendo 101 años de edad. Agradezco a Dios haberlo puesto en mi vida, tuve tres hermanos más y nunca hizo distinción entre nosotros. Yo era su hija mayor y hasta su muerte demostró su cariño paternal y su orgullo de tenerme como hija.

Yo me casé y él me llevo al altar. Mis hijos fueron sus nietos predilectos. Fue un gran hombre luchando siempre por los derechos sociales y laborales de los demás. Sus valores y principios me formaron en lo que ahora soy. Al morir mi madre le prometí cuidar a su viejito, era su preocupación. Y le cumplí. Siempre estuve al lado de mi papi hasta el final. Por sus actividades en favor de la comunidad recibió en vida muchos homenajes que siempre recibió con humildad, a los cuales yo lo acompañé feliz de que se le reconociera como ciudadano ilustre, dirigente social y laboral.

Hoy todavía lo extraño mucho, pero me quedan los recuerdos vividos junto a este gran hombre que estuvo en todos los momentos importantes de mi vida: en mi boda, cuando nacieron mis hijos junto a mi esposo -otro gran hombre que perdí muchos años antes y ahí estuvo mi padre apoyándome y dándome consuelo-. Donde estés papito sé que estás junto a mi Luis y a mi madre, y espero confiada en el Señor que nos reuniremos cuando me llegue el momento».

“Mi papá partió al encuentro del Padre hace un mes. Aún con mucho dolor les doy el testimonio de mi pérdida. Sólo tengo palabras de agradecimiento. Ahora que comenzamos poco a poco a tomar la rutina de nuestras vidas, después de la partida de mi papito, sólo agradecer a Dios por este hombre que me dio por padre, que sin duda es el reflejo de su amor infinito.

Mi papá poco antes de morir, en una conversación que tuvimos me dijo: ¿Qué le responderé al Señor cuando me diga que me dio una hija profesora de religión? No pude responder, porque el nudo de mi garganta ahogó mis palabras… Papito, hoy te respondo… Si yo creo y enseño a este Dios protector, misericordioso, amoroso, poderoso, atento a todas sus hijos, que da sin que se lo pidan, que es sabio, que piensa en todo momento en todos, que es pilar fundamental de todo, que no guarda rencor, que es noble, sincero, amable y delicado con sus criaturas es porque tu papá fuiste todo eso, incluido él.

También quiero agradecer por todas las muestras de cariño a mi padre durante su vida, mientras estuvo enfermo y también ahora que lo despedimos. Fue tanto el amor y cariño que nuestra pena como familia se ve mitigada. No deja de doler, ni tampoco se podrá llenar el vacío que dejó su partida. Pero sin duda y como se dice con frecuencia, en los peores momentos se conocen los amigos. Sin duda tenemos los mejores amigos, familiares, vecinos y compañeros. Gracias a Dios, a todos uds. y a ti papito por ser quien fuiste. Nos dejaste una vara muy alta, pero trataremos de imitarte en lo poquito. Te amo por siempre”.

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  • María Izarnótegui dice:

    Bellas historias, mi Padre se fue hace 11 años, pero el tiempo no logra ni logrará arrancar de mi alma y corazón al ser más maravilloso de mi vida. Si volviera a nacer le pediría a Dios que él sea mi Padre por siempre, lo amo y lo amaré eternamente.

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